Es triste despertarte una mañana en una cama de hospital y ser incapaz de reconocer a tu mujer y a tus hijos, abrir los ojos y no recordar cuál es tu profesión, ni donde vives o cuáles son tus gustos a la hora de comer y beber. Esa es la desconcertante realidad de Giambattista Bodoni, Yambo para los amigos, un hombre de sesenta años que, tras sufrir un accidente, ha perdido por completo la memoria personal, la más ligada a las emociones, y en cambio conserva intacta la memoria histórica, así que sabe muy bien quién es Napoleón, pero ve su propia vida como si acabara de inaugurarla. Jugando con la nostalgia y la ironía, Umberto Eco ha convocado en La misteriosa llama de la reina Loana todos los colores del pasado para contarnos la vida de un hombre que, buscando saber quién es, encuentra lo que todos fuimos.